Un giro inesperado en la tensión
En un movimiento que añade una capa de complejidad a la ya volátil situación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que los líderes de Irán han establecido contacto. Según sus declaraciones, Teherán “llamó” y expresó su deseo de negociar, un gesto que llega tras semanas de amenazas militares por parte de Washington en respuesta a la violenta represión de las protestas en el país persa.
La sombra de la acción militar
“Se está preparando una reunión. Irán llamó. Quieren negociar”, declaró Trump a periodistas a bordo del Air Force One. Sin embargo, el mandatario estadounidense dejó claro que el diálogo no descarta la fuerza. “Quizás tengamos que actuar antes de una reunión”, advirtió, revelando que su gobierno recibe actualizaciones cada hora y pronto tomará una determinación.
Trump cargó contra el gobierno iraní, acusándolo de cruzar una línea roja. “Ha muerto gente que no tenía que morir”, afirmó, atribuyendo la violencia a las autoridades. Las cifras respaldan la gravedad de la crisis: al menos 538 personas han perdido la vida en las manifestaciones, según datos de la ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA).
¿Un juego de disuasión?
Al ser interrogado sobre las posibles acciones, el presidente fue evasivo pero contundente. Dijo que el Ejército de EE.UU. está “estudiando” el asunto con “un par de opciones” sobre la mesa. “¿Me están preguntando qué haré, dónde atacaré, cuándo y desde qué ángulo atacaremos?”, respondió con preguntas retóricas que mantienen la incertidumbre.
Trump confía en que Irán toma sus amenazas en serio, un temor que, según él, ha cultivado tras “años” de interacciones. Para sustentarlo, enumeró una serie de acciones previas: la eliminación del general Qasem Soleimani, la muerte del líder del Estado Islámico Abu Baker al Baghdadi, y la presión sobre el programa nuclear iraní.
Ciberataques y satélites: el abanico de opciones
Los comentarios se producen en un contexto de creciente especulación. Reportes indican que Trump se reunirá el martes con su gabinete para una discusión formal sobre posibles respuestas, que podrían incluir desde ciberataques y sanciones hasta bombardeos convencionales.
En un giro tecnológico, el presidente también reveló que planea contactar al magnate Elon Musk. El objetivo: explorar el envío de satélites Starlink a Irán para sortear los apagones de internet impuestos por el gobierno y mantener a la población conectada, una medida que podría alterar significativamente la dinámica de las protestas.
La advertencia final
Trump minimizó la preocupación por represalias iraníes contra bases estadounidenses, pero lanzó una advertencia escalofriante: “Si lo hacen, les atacaremos a unos niveles que nunca les han atacado antes”.
La situación se mantiene en un delicado equilibrio, con una posible mesa de negociación por un lado y la sombra de un conflicto militar por el otro. El mundo observa cómo se desarrolla este pulso de alto riesgo.
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