El Asalto Chino: 1 de cada 7 autos nuevos en México ya es de origen oriental

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Una cuota de mercado que redefine el paisaje automotriz

El mercado automotriz mexicano ha girado su mirada hacia el oriente. Al cierre de 2025, una cifra reveladora marcó un punto de inflexión: de cada 100 autos nuevos vendidos en el país, 15 lucen el emblema de una marca china. Esta penetración, que apenas rozaba el 1% hace un lustro, se ha consolidado con la fuerza de una ola, transformando a México en un puente clave para las exportaciones chinas en América.

Las cifras detrás del fenómeno

Los datos oficiales del Inegi muestran una participación del 9.4% para las marcas chinas que reportan, equivalente a 143,134 unidades. Sin embargo, la realidad es más amplia. Estimaciones de la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA) incluyen a los fabricantes que operan fuera del radar estadístico, elevando la cifra total a aproximadamente 244,000 vehículos. Esto representa el 15% del total de 1.6 millones de unidades comercializadas el año pasado.

Marcas como BYD lideran este desembarco silencioso, con cerca de 85,000 unidades vendidas. Les siguen GAC, Zeekr, Bestune, Hongqi y Link&Co, entre otras, que continúan sumando presencia en las calles y carreteras mexicanas.

La guerra de precios: el consumidor como ganador

Este torrente de nuevos competidores ha desatado una hipercompetencia sin precedentes. Según el Índice de Satisfacción de Ventas de J.D Power 2025, la agresividad de los modelos chinos, cargados de nueva tecnología y electrificación, ejerció una presión a la baja en los precios. El incremento anual promedio se moderó a un 3.7%, situándose en 535,000 pesos, un freno notable comparado con los bruscos aumentos de años anteriores.

“La mayor competencia pone presión en los precios, beneficiando al consumidor”, afirmó Gerardo Gómez, de J.D Power. Este escenario de “guerra de precios” se ha convertido en la nueva normalidad, forzando a las marcas tradicionales estadounidenses, europeas y japonesas a replantear sus estrategias.

Un nuevo escenario: la incertidumbre arancelaria

Ante este avance, la industria establecida impulsó una contraofensiva. El resultado fue un acuerdo entre el Congreso y el gobierno de Claudia Sheinbaum para aplicar un arancel del 50% a las importaciones de autos desde China y otros países asiáticos, vigente desde el 1 de enero de 2026.

Rogelio Garza, presidente de la AMIA, defendió la medida como una política para “equilibrar el mercado y darle un poquito más de piso parejo para poder competir en México”. Sin embargo, desde la trinchera de los distribuidores, la perspectiva es cautelosa. Guillermo Rosales, presidente de la AMDA, señala que 2026 será “un año de adaptación”, con un impacto aún incierto de los aranceles, ya que las marcas chinas no trasladarían los costos al consumidor, al menos en el primer semestre.

El futuro se electrifica

Lejos de amedrentarse, las armadoras chinas miran el año con ambición. Compañías como Geely, Chirey, GAC, Changan, MG y GWM lo califican de “prometedor”. Su estrategia se centra en profundizar en la electromovilidad y atacar nichos con alto potencial. Geely, por ejemplo, anunció un vehículo urbano para competir con el mini Dolphin de BYD, mientras que GAC prepara versiones más asequibles de sus modelos más populares.

El tablero automotriz está en movimiento. Mientras las reglas del juego cambian con nuevos impuestos, los jugadores chinos no solo han llegado para quedarse, sino que ya están redefiniendo las reglas de la competencia, un modelo a la vez.

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