Un manual que no existe
La OTAN tiene protocolos para casi todo: planes militares detallados, estrategias de defensa y respuestas a agresiones externas. Sin embargo, su biblioteca carece de un manual crucial: cómo manejar las amenazas que surgen desde dentro de la propia mesa de aliados. La reciente idea del expresidente Donald Trump de apoderarse de Groenlandia, territorio danés, ha expuesto esta vulnerabilidad estratégica, dejando al descubierto una grieta en los cimientos de la alianza.
El silencio ya no es una estrategia
La respuesta inicial del secretario general, Mark Rutte, ha sido el silencio. Pero los expertos advierten que esta táctica tiene fecha de caducidad. Patrik Oksanen, investigador del Stockholm Free World Forum, lo resume con crudeza: “El mero hecho de que estemos teniendo este debate es una gran victoria para Putin”. La sombra del Kremlin se alarga sobre una discusión que debilita la credibilidad occidental desde su núcleo.
La combinación es explosiva: declaraciones sobre Groenlandia que siguen a la crisis en Venezuela, y que son respaldadas tanto por Trump como por figuras clave de su entorno, como su asesor Stephen Miller, quien llegó a cuestionar abiertamente la soberanía danesa.
Una alianza basada en valores… ¿en crisis?
Ed Arnold, exfuncionario del cuartel general militar de la OTAN, define a la organización como una alianza basada en valores y confianza. La imagen que plantea ahora es desoladora: “32 aliados sentados alrededor de una mesa, y el principal desafío y la mayor amenaza están en dicha mesa”. Consultar sobre este tema dentro de la OTAN, argumenta, proyectaría precisamente esa fractura interna al mundo.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha sido categórica: un ataque militar de Estados Unidos a otro aliado significaría el colapso de todo el sistema de seguridad construido desde la Segunda Guerra Mundial.
¿Refuerzos en el Ártico?
Frente a la retórica, surgen propuestas concretas. Algunos observadores sugieren que los aliados europeos desplieguen tropas en Groenlandia como una demostración tangible de defensa y soberanía. No se trata de un gesto bélico hacia Estados Unidos, sino de una línea roja claramente dibujada en el mapa.
Anders Vistisen, miembro danés del Parlamento Europeo, pide una comunicación sin ambigüedades: “Debemos responder con mucha firmeza y decirle a la administración estadounidense y al presidente Trump: ‘No, no van a tener ningún derecho sobre Groenlandia'”.
La UE como contrapeso económico
La respuesta podría trascender lo militar y volverse económica. Per Clausen, eurodiputado de izquierda, ha propuesto suspender la aprobación de un acuerdo de aranceles transatlántico favorable a Estados Unidos mientras persistan las amenazas sobre Groenlandia.
“Si aceptamos este acuerdo mientras Trump amenaza el orden internacional”, escribe Clausen, “considerará que estamos recompensando su actuación”. Su mensaje es claro: Europa tiene herramientas para ejercer presión y debe estar dispuesta a usarlas para defender a un miembro. Clausen describe el ánimo en Dinamarca no como miedo, sino como una ira profunda.
Una declaración de principios en París
Un paso significativo, aunque simbólico, se dio en París. Líderes de Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido se unieron a la danesa Frederiksen en una declaración conjunta: “Sólo Dinamarca y Groenlandia deben decidir sobre los asuntos que les concierne”.
Steven Everts, director del Instituto de Estudios de Seguridad de la UE, destaca que este gesto, realizado justo antes de una reunión con intermediarios de Trump, “demuestra la seriedad” con la que los líderes ven la amenaza. Es un recordatorio de que la solidaridad, a veces, se expresa en coro.
El fin de una era
La advertencia final de Patrik Oksanen resuena como un presagio: si Estados Unidos se impusiera en Groenlandia, eso supondría “el fin de los tiempos tal y como los conocemos”. No se trata solo de un pedazo de tierra ártica; se trata del colapso del principio fundamental que sostiene la alianza atlántica: la confianza entre sus miembros. Un principio que, hoy, se pone a prueba desde dentro.
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