Un mercado en transformación
Imagina un pastel que, aunque crece ligeramente cada año, debe alimentar a un número cada vez mayor de invitados. Esta es la metáfora perfecta para el mercado automotriz mexicano en 2025. Con ventas anuales estancadas alrededor de 1.5 millones de unidades, la entrada agresiva de nuevas marcas chinas ha desatado una batalla campal por cada porción, dejando ganadores y perdedores claramente definidos.
Los nuevos reyes del asfalto
El año pasado fue testigo de un cambio sísmico. Las automotrices originarias de China incrementaron su participación de mercado del 12.5% al 15% del total nacional, según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA). Sin embargo, el éxito no fue uniforme.
Mientras pioneras como Motornation (importadora de JMC, Seres, DFSK y BAIC), MG y Chirey vieron caer sus ventas entre un 19% y un 27.7%, un nuevo pelotón de actores chinos aceleró a toda velocidad:
- BYD: +87% en ventas.
- Changan: un impresionante +184%.
- Geely: se disparó un 237%.
- GAC: creció 114%.
- Zeekr: la estrella emergente con un crecimiento del 431%.
Las marcas tradicionales ven reducir su porción
Este avance fulgurante se dio, inevitablemente, en detrimento de fabricantes con décadas de presencia en el país. Nissan, General Motors, Ford y Honda sintieron el impacto directo en sus números.
Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la AMDA, lo describe como una “recomposición con múltiples vectores”. “Si subió la participación de mercado de las marcas chinas y se incrementó su volumen de venta, quiere decir que alguien dejó de vender”, explicó.
La caída es histórica. En una década, Nissan pasó de controlar el 25% del mercado a solo el 16%. General Motors retrocedió del 19% al 13%, y Volkswagen del 13% al 11%. Ford, que ocupaba el sexto lugar en ventas en 2016, cayó al noveno puesto el año pasado. En contraste, BYD y MG ya se sitúan en el séptimo y undécimo lugar, respectivamente.
La competencia llega hasta el segmento de lujo
La disrupción no se limita a los autos populares. Rosales destacó que, con excepción de BMW, marcas premium como Mercedes-Benz, Audi y Volvo reportaron menores ventas. Muchos vehículos eléctricos chinos, con su avanzada tecnología y equipamiento, compiten directamente en precio y percepción con los autos de lujo tradicionales.
2026: El año de la incertidumbre arancelaria
El panorama para este año introduce una variable crucial: los aranceles. La posible aplicación de un gravamen del 50% a los autos importados de China podría frenar su expansión meteórica.
Armando Soto, director de Kaso y Asociados, explica que este impuesto cerraría la brecha de precio que era la principal ventaja china. “El diferencial de precios entre los vehículos de otras marcas o que se fabrican en México andaba entre 20% y 27%… Con el arancel se cierra esa brecha y ya estarían compitiendo en condiciones similares”, indicó.
Las marcas chinas enfrentan un dilema: absorber el costo, ajustar precios, repartir el gravamen con distribuidores o realizar incrementos graduales. Soto no descarta la salida de algunas marcas si sus ventas se desploman. No obstante, Rosales anticipa la llegada de más jugadores, como las divisiones automotrices de Huawei y Xiaomi, atraídas por el tamaño del mercado mexicano.
El futuro del sector dependerá de cómo se resuelva el tema de los aranceles y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Una cosa es clara: la batalla por el pastel automotriz mexicano acaba de entrar en su fase más intensa.
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