La peligrosa paradoja de las bebidas “light”
Lo que parecía una alternativa segura para mantener la línea podría estar comprometiendo tu salud hepática. Un estudio presentado en la Semana de Gastroenterología Europea Unida revela que tanto los refrescos tradicionales como sus versiones dietéticas aumentan significativamente el riesgo de desarrollar hígado graso.
Números que preocupan
La investigación analizó a más de 120,000 adultos británicos durante una década, descubriendo patrones alarmantes:
- Refrescos dietéticos: incrementan el riesgo de MASLD en un 60%
- Bebidas azucaradas: elevan la probabilidad en un 50%
- Una sola lata diaria basta para detectar el riesgo
Mecanismos silenciosos de daño
Mientras las bebidas azucaradas provocan picos de glucosa y aumentan el ácido úrico, los edulcorantes artificiales alteran el microbioma intestinal y la percepción de saciedad. Ambos caminos conducen al mismo destino: acumulación de grasa en el hígado.
El contexto estadounidense: un espejo preocupante
Estados Unidos consume 118 litros per cápita anuales de refrescos, con los millenniles liderando el consumo habitual. Aunque las opciones sin azúcar crecieron un 19.2% en 2024, el estudio cuestiona su supuesta inocuidad.
La solución más simple
Sustituir una lata diaria de cualquier bebida endulzada por agua reduce el riesgo entre 12% y 15%. El agua evita la carga metabólica y ayuda a prevenir la acumulación de grasa hepática.
Repercusiones globales
La MASLD afecta a más del 30% de la población mundial, con 4.5 millones de adultos estadounidenses enfrentando enfermedades hepáticas crónicas. Los hallazgos podrían influir en futuras políticas públicas y guías de consumo.
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