Un giro regulatorio que no altera el juego
El panorama automotriz europeo se sacude con una decisión inesperada. La Comisión Europea ha flexibilizado su emblemática prohibición de vender coches de combustión para 2035, permitiendo ahora una producción limitada más allá de esa fecha. La nueva norma abre una ventana para que los fabricantes sigan comercializando tecnologías como los híbridos enchufables, siempre que sus emisiones no superen un estricto umbral.
Mientras muchas marcas celebran este respiro regulatorio, una voz se alza con indiferencia absoluta: la de BYD.
La indiferencia como estrategia
En un evento reciente en Londres, Stella Li, Vicepresidenta Ejecutiva de BYD, dejó su postura clara ante medios como Auto Express. “No nos importan las revisiones del Pacto Verde ni retrasar la prohibición”, declaró con contundencia. Para la gigante china, este cambio de rumbo es irrelevante.
La razón es simple y poderosa: BYD solo fabrica vehículos 100% eléctricos e híbridos enchufables (PHEV). Su estrategia de electrificación total, un compromiso de casi tres décadas, la ha blindado contra los vaivenes políticos. “Podemos usar nuestra tecnología DM-i para sustituir los motores de combustión con mejor rendimiento y menor consumo”, explicó Li.
Una crítica directa a la indecisión europea
Aunque la nueva norma no les perjudica, la ejecutiva no ahorró críticas hacia el proceso. Li argumenta que la vacilación de la Unión Europea pone en jaque a los fabricantes tradicionales, obligándoles a un costoso y desgastante “vaivén” en investigación y desarrollo.
“¿Cómo pueden competir con una empresa que solo cree en una dirección?”, cuestionó. “Nosotros invertimos todo el dinero en una sola dirección: la electrificación”. Esta apuesta, arriesgada en el pasado, hoy coloca a BYD en una posición de liderazgo tecnológico.
La ventaja de la convicción única
Li confía en que la falta de enfoque de sus rivales es su mayor debilidad. Mientras otras compañías dividen sus recursos entre el desarrollo de motores de combustión y eléctricos, BYD concentra toda su potencia en un solo futuro. “Sus gastos de I+D deben dividirse en dos; nunca se tiene suficiente dinero para eso y nunca se domina una sola área”, sentenció.
Este enfoque le ha permitido no solo adelantarse en el mercado eléctrico global, sino también capitalizar la demanda europea de híbridos enchufables, consolidándose como el fabricante chino más fuerte en el continente.
Mientras la UE ajusta el compás, BYD ya tiene escrita la partitura. Su ritmo, marcado por una convicción inquebrantable, parece imparable.
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