▲ Se trata de un proyecto de investigación sobre la aspirante a la Presidencia, pero también del primer cuadro militante de las causas progresistas de los últimos 40 años, puntualizaCano. Foto María Luisa Severiano
Luis Hernández Navarro
Periódico La Jornada
Lunes 17 de julio de 2023, p. 5
El libro Claudia Sheinbaum. Presidenta vino a darle un escobazo al ya de por sí vapuleado panal de la sucesión presidencial. Aún no está en librerías, pero ya es noticia y motivo de debate en medios de comunicación y entre comentócratas. No podía ser menos en una época en la que las corcholatas tienen más relevancia que sus partidos políticos.
Salvo el caso de Ernesto Zedillo, en el que la premura con la que se le ungió como candidato a raíz del asesinato de Luis Donaldo Colosio no permitió elaborar una narrativa completa sobre sus orígenes y trayectoria, lo usual en las campañas es que los aspirantes difundan con anticipación un relato sobre su vida, falso o verdadero, antes de subirse al cuadrilátero electoral. En ocasiones, lo que sale al público son autobiografías redactadas por escritores fantasmas, con la firma de los políticos.
No es el caso de Claudia Sheinbaum. Presidenta, del periodista de La Jornada Arturo Cano. Autor de libros como México de salario mínimo y coautor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo, el cronista nos ofrece un retrato de quien puede ser caracterizada como la favorita , elaborado con base en múltiples testimonios y un amplio trabajo de investigación.
La obra, fundamentalmente periodística, se detiene en contar los orígenes de la ex jefa de Gobierno como militante de izquierda y su relación con figuras emblemáticas de esta corriente como Annie Pardo (su madre), Raúl Álvarez, Cuauhtémoc Cárdenas, José Barberán y el mismo Andrés Manuel López Obrador, antes de ser presidente. Le sale al quite a las mil y una falsas versiones que la oposición ha difundido sobre Sheinbaum.
A continuación, partes de la entrevista del escritor con este diario.
–¿Por qué contar la historia de Claudia Sheinbaum y no la de cualquiera de los otros aspirantes?
–El último año se perfilaba como la única aspirante mujer competitiva. La posibilidad de ser la primera presidenta del país ya es razón suficiente para que un periodista decida contar su historia.
Además, mi postura política es clara y anterior a la conformación del personaje que motiva esta investigación, y sin duda que eso también jugó para decidirme a contarla: no se formó en el PRI, ni tampoco ocupó cargos públicos en la era neoliberal. Ella comparte y coincide en el tiempo con muchas y muchos que hemos simpatizado y militado en los movimientos y organizaciones de izquierda en las décadas más aciagas de esta expresión política. Hay una simpatía de origen, si se puede decir así.
Más allá de la coyuntura
–¿En qué se diferencia este libro del de Marcelo Ebrard?
–El ex canciller optó por un recuento personal de su trayectoria en el servicio público y por una obra en primera persona. En este caso, y salvo lo que opinen los lectores, se trata de colocar a Sheinbaum en medio de las causas, personajes, movimientos y circunstancias históricas, más allá de esta coyuntura. Se trata de mostrar que el camino, el trayecto, es justo lo que la construye y no al revés.
–¿Su gobierno en la capital anticipa lo que podría ser su gobierno en el país?
–Muy probablemente haría un gobierno fincado en su lema oficial en la ciudad: innovación y derechos. Quizá cuando pase el ruido de las campañas sea posible reconocer avances (y también deficiencias) en materia de programas sociales, transporte público (con todo y la herida abierta de la Línea 12) y seguridad pública.
–Parte de la campaña (a favor y en contra) gira alrededor de que es mujer. ¿Qué tanto va a pesar hacia adelante?
–Va a depender en buena medida de quién sea candidato o candidata de la oposición. De ser otra mujer, el género tendrá una importancia mucho menor incluso en las batallas mediáticas y de redes sociales. El género tendrá impacto porque sigue existiendo, según las mediciones, un sector de la sociedad, por fortuna cada vez más pequeño, que considera que debe gobernar un hombre.
–Es un libro escrito con base en testimonios, ¿cómo los elegiste?
–Al reunir los primeros materiales comenzaron a aparecer los nombres de personas que tuvieron vínculos con Sheinbaum en distintas etapas. Hablé con muchas de ellas y, por lo general, cada una recomendaba a alguien más. También pregunté al personaje del libro sobre quiénes consideraba que podrían hablar de ella, especialmente de sus primeros años y su participación en las luchas estudiantiles. Ella me dio algunos nombres.






