▲ Habitantes de los municipios guerrerenses de Quechultenango, Mochitlán y Chilpancingo se apoderaron ayer de un vehículo táctico Black Mamba propiedad de la policía estatal e irrumpieron en el palacio de gobierno estatal, en Chilpancingo, para exigir la liberación del dirigente transportista Jesús Echeverría Peñafiel, alias El Topo, integrante de Los Ardillos, detenido el pasado miércoles, presuntamente en posesión de armas y drogas. Foto Cuartoscuro
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 11 de julio de 2023, p. 28
Chilpancingo, Gro., Unos 5 mil pobladores de los municipios de Quechultenango, Mochitlán, José Joaquín de Herrera y Chilpancingo paralizaron ayer la capital, bloquearon vialidades, replegaron a más de 500 elementos de distintas corporaciones de seguridad, se llevaron un auto blindado de la policía y privaron de la libertad a 10 policías y tres funcionarios. Exigen la libertad de Jesús Echeverría Peñafiel, El Topo, dirigente de transportistas del poblado de Colotlipa, detenido el pasado miércoles en posesión de armas y drogas.
A las 9 de la mañana arribaron los contingentes; al poco tiempo se dio un primer enfrentamiento con fuerzas de la policía estatal y de la Guardia Nacional (GN), frente a las instalaciones de esta última corporación.
Los manifestantes persiguieron a los agentes estatales y de la GN, y los despojaron de un vehículo táctico blindado Black Mamba, también conocido como Rhino.
Después se trasladaron al Congreso del estado, donde derribaron la puerta principal, y horas más tarde llegaron al palacio de gobierno: ahí abrieron una de las puertas con la unidad Rhino. Los policías estatales que resguardaban el lugar huyeron.
Los contingentes, que se hacen llamar base social del grupo delincuencial Los Ardillos, bloquearon en la mañana el Parador del Marqués, después el Congreso del estado y luego el palacio de gobierno, para finalmente regresar al primer punto.
Hasta el cierre de la edición los agentes y los funcionarios seguían secuestrados.
En las calles se observó a familias que corrían por las instalaciones de la Universidad Autónoma de Guerrero hacia el centro. Restaurantes, comercios y escuelas cerraron por el temor a saqueos.
Los seguidores de Los Ardillos demandaron obras, entre ellas caminos para sus pueblos.
Por la tarde se instaló una mesa de diálogo con funcionarios estatales, pero como no se llegó a un acuerdo, los inconformes volvieron a cerrar el Parador del Marqués en demanda de la liberación de El Topo. La vialidad fue liberada cerca de las 20 horas.
En conferencia de prensa, Ludwing Reynoso Núñez, secretario de Gobierno, advirtió que si no liberan a los agentes y funcionarios, el gobierno adoptará otra estrategia.
Aseguró que en la movilización se identificó a familiares de las personas detenidas la semana pasada, que han sido vinculados con la delincuencia organizada, y se detectó gente armada.






