Un vacío en las reglas del juego
La implementación del nuevo padrón nacional de telefonía móvil en México trae consigo una preocupante posibilidad: que alguien más pueda registrar tu número de teléfono. Los lineamientos actuales de esta iniciativa no contemplan un mecanismo específico que bloquee esta acción, dejando un flanco vulnerable desde el primer día.
La responsabilidad recae en un principio fundamental de la regulación: cada operador es el encargado de diseñar e implementar los procesos tecnológicos para autenticar a sus usuarios. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) establece el “qué” debe cumplirse, pero el “cómo” queda en manos de las empresas.
¿Por qué la regulación no impone una solución única?
Este enfoque, donde el regulador fija obligaciones pero no tecnologías, no es nuevo. Se basa en la neutralidad tecnológica, una práctica histórica en el sector. La lógica es contundente: la tecnología avanza más rápido que cualquier norma. Obligar a usar una solución concreta podría dejar las reglas obsoletas en cuestión de meses.
“Los operadores deciden el ‘cómo’, ya sea mediante plataformas digitales, validaciones biométricas, códigos QR o cualquier otro mecanismo que garantice la autenticación”, explicó Isabel Reza, directora general en Regulatory Experts: Telecommunications and Broadcasting.
En la práctica, esto significa que la seguridad de tu línea depende directamente de los controles que tu compañía telefónica haya decidido implementar. Mientras algunos, como BAIT, exigen acceso físico al dispositivo mediante un código QR, otros podrían optar por procesos menos rigurosos.
El contrapeso del mercado y la magnitud del desafío
Sin embargo, existe un poderoso incentivo económico para que los operadores se tomen esto en serio: ningún negocio quiere perder clientes por errores en la vinculación de líneas. La competencia los empuja a proteger la integridad de sus registros.
El reto es monumental. El padrón busca inhibir al crimen organizado obligando a asociar cada una de las aproximadamente 156 millones de líneas celulares activas a una persona física o moral mediante la CURP. La industria tiene un plazo extremo: desde el 9 de enero hasta el 30 de junio de 2026 para registrar todo el parque móvil. Tras esa fecha, las líneas no validadas quedarán desactivadas, conservando solo acceso a servicios de emergencia hasta el 9 de julio.
Para cumplir, la industria en su conjunto debería registrar cerca de 930,000 líneas por día. Un maratón logístico y tecnológico sin precedentes.
El costo de las fallas
Las complicaciones técnicas ya se hicieron presentes desde el minuto uno del proceso. Cada intento fallido de registro (con un máximo de tres intentos) le cuesta a las compañías 3.5 pesos más IVA. Para los usuarios, un fallo en el registro remoto se traduce en una visita obligada al centro de atención de su proveedor.
El costo económico para la industria es significativo, extendiéndose no solo a las empresas móviles tradicionales, sino también a las del sector fijo y satelital, que comercializan cerca de 2 millones de accesos celulares como parte de sus paquetes.
El éxito de este colosal proyecto de seguridad nacional depende ahora de un delicado equilibrio: la flexibilidad regulatoria para no frenar la innovación y la diligencia de las empresas para cerrar las brechas que los delincientes podrían explotar. Tu número, en el centro de esta transformación.
Para un análisis profundo de los temas que definen nuestro presente, quédate con N24. La claridad que necesitas.













